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¿Por qué optar por Europa para tu proveedor de hosting?

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¿Por qué optar por Europa para tu proveedor de hosting?

Desde la aprobación de la GDPR en 2016 y su entrada en vigor en 2018, tras un periodo de adaptación de dos años, la gran mayoría de las empresas se han adaptado a la misma y tanto sus centros de datos como los servicios de cloud que emplean se encuentran en Europa o, como mínimo, se rigen por dicho conjunto de normas. Y es que no hacerlo se puede traducir en sanciones muy cuantiosas. Sin embargo, no existe una conciencia tan clara al respecto en lo referido a los servicios de hosting.

En sus orígenes, las páginas web se limitaban a mostrar contenido estático, pero con el paso de los años esto dejó de ser así, y hoy en día es poco común encontrar páginas web en las que no existe interacción con el usuario. Una interacción que, no lo olvidemos, en bastantes casos lleva asociado el uso de datos, ya sean directamente introducidos por el usuario, o bien obtenidos y gestionados indirectamente mediante cookies y elementos similares.

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Marco legal común

Y esto nos lleva a la primera razón por la que al elegir un proveedor de hosting, optar por Europa es la medida más acertada. Los proveedores de alojamiento web que desarrollan sus actividades y, sobre todo, que tienen sus centros de datos en territorio europeo, están totalmente adaptados a la normativa y, por lo tanto, tendremos plena garantía de que velan por el cumplimiento de la misma y, al tiempo, que el marco jurídico en el que se desenvuelven es el mismo en el que nos encontramos nosotros, por lo que no se producirán problemas por incompatibilidades entre marcos legales diferentes e incompatibles entre sí.

La estabilidad jurídica y legal es otro aspecto clave a la hora de elegir un proveedor de hosting, y otra razón por la que elegir un proveedor europeo es una buena idea. Hace menos de un año vivimos una circunstancia bastante insólita y preocupante, cuando Rusia hizo sus primeras pruebas para desconectarse de Internet. Más compleja aún es la situación en China, donde el Ministerio de Seguridad Pública de la República Popular controla a su antojo qué es accesible y qué no, y exige tener acceso a todos los datos almacenados y gestionados en los centros de datos, algo totalmente incompatible con la GDPR y, por lo tanto, inaceptable para cualquier empresa europea que tenga presencia en la red.

Los ejemplos de Rusia y China pueden parecer extremos, sí, pero en realidad son un recordatorio de que la situación geopolítica es un aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de elegir un proveedor tecnológico, y que esta necesidad crece exponencialmente cuando hablamos de uno que va a almacenar nuestros datos y recursos en su infraestructura. Solo un proveedor adaptado a las mismas normas jurídicas que nosotros nos garantizará tranquilidad a este respecto.

Y no hay que olvidar que elegir un hosting en Europa no solo nos aporta cercanía en el ámbito legal, también lo hace en el de asesoría y soporte técnico, puesto que los procedimientos para, por ejemplo, implementar una pasarela de pago en nuestra web, son similares en el marco europeo, pero pueden diferir en otras geografías. Si un servicio de hosting europeo dispone, por ejemplo, de videotutoriales en los que nos explica cómo llevar a cabo todo tipo de acciones relacionadas con nuestra web, podremos seguirlos con la confianza de que se adaptan a nuestras necesidades

 

Mejor más cerca

Otro aspecto muy importante es la distancia o, para ser más exactos, el modo en que ésta se traduce en tiempo. Es cierto que la velocidad a la que se transmiten los datos a través de Internet es sorprendente, y que podemos acceder a contenidos situados en nuestras antípodas en cuestión de segundos. Sin embargo, y por muy rápida que sea la infraestructura de la red, a mayor distancia más tiempo para establecer la conexión con el servidor, pedir los contenidos y que éstos sean servidos al navegador del usuario.

Esto podía no ser un problema en los tiempos de la web estática y cuando los elementos de gran tamaño (imágenes, vídeos, etcétera) apenas tenían presencia. Hoy en día todo eso queda muy atrás, las webs no solo compiten por ofrecer el mejor contenido (desde información hasta productos a la venta), también deben destacar por su diseño y la riqueza de sus contenidos. Esto, claro, se traduce en una mayor carga de elementos audiovisuales, de mayor tamaño y que, por lo tanto, se traducen en un mayor tiempo de carga. En los últimos 10 años el tamaño de las páginas web se ha incrementado un 336%, y el crecimiento no cesa.

Incremento en el tamaño de las páginas web entre 2010 y 2020

Incremento en el tamaño de las páginas web entre 2010 y 2020. Fuente: HTTP Archive

Pensar que el tiempo de carga no es importante es un error que puede salir muy caro. Según un estudio llevado a cabo por Adobe, alrededor de cuatro de cada diez usuarios «desconectan» cuando las páginas web tardan en cargar. Más aún, y de cara a su posicionamiento en buscadores, Google mide el rendimiento de las webs (y próximamente permitirá que los usuarios también lo hagan), una información que es tenida en cuenta a la hora de calcular el PageRank y, por lo tanto, determinar en qué posición aparecerá nuestra web en las búsquedas relacionadas.

Esta es una de las razones por las que soluciones tecnológicas como Varnish Cache, así como las redes de distribución de contenidos, son tan empleadas en la actualidad. En este contexto, optar por un hosting alojado en Europa supone una reducción en distancia, por lo tanto en tiempo de carga y, en consecuencia, una valoración más positiva por parte de nuestros usuarios. Algo que, por lo tanto, redundará directamente en nuestro beneficio, acelerando sustancialmente el retorno de la inversión efectuada para poner en marcha nuestra presencia online.

En resumen, optar por un hosting radicado en Europa nos proporciona tranquilidad, puesto que compartimos marco jurídico, y mejora nuestra competitividad, al reducir los tiempos de carga con respecto a servicios de alojamiento web cuyos centros de datos son más distantes, geográficamente, de nuestros clientes. Dos ventajas que marcan una clara diferencia y que, por lo tanto, decantan claramente la balanza en este sentido.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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