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Prácticos

Cifrado por transposición como método para crear y recordar contraseñas fuertes

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alphabet soup pasta font

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El cifrado por transposición es una de las técnicas de criptografía más básicas que existen. Consiste en intercambiar la posición de las letras de una palabra o frase siguiendo siempre un esquema bien definido, que puede ser sencillo o muy complejo (y se puede hacer de muchas formas distintas; hoy explicaremos solo una y la desarrollaremos).

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Un ejemplo del cifrado por transposición es tan fácil de ejecutar como escribir algo al revés: «Bienvenido a MuySeguridad» pasaría a ser «odinevneib a dadirugesyum». Pero dependiendo de las reglas que apliquemos, se pueden conseguir resultados mucho más intrincados. Siguiendo con el mismo ejemplo:

  • 4d3n2vn23b1d1d3r5g2sy5m (eliminando los espacios e intercambiando las vocales por números según su orden, donde «a» es «1» y «u» es «5»)
  • da4ir21ge19yu1od9ne22ne9b (comenzando por el final, eliminando los espacios e intercambiando cada tres letras por su valor en el alfabeto inglés)
  • !6Diṇ\5Vne9B%a1d@I9ug.E0yuM{ (comenzando por el final, eliminando los espacios, cambiando las letras pares a mayúscula de manera no consecutiva -cada cuatro en el ejemplo-, intercambiando letras por su valor en el alfabeto inglés siguiendo un orden impar ascendente no consecutivo -por ejemplo, 1, 5, 9..- y sumando ambos dígitos hasta que quede un número de una sola cifra, abriendo y cerrando la frase e incluyendo cada dos sílabas un símbolo, comenzando cada palabra original por el principio)

Sí, puede llegara ser una locura. Toda la locura que queramos, ahí radica la grandeza del cifrado por transposición: tú marcas las reglas, que solo tú conoces. Pero, ¡ay si las olvidas! Lo perderás todo… Porque, por ejemplo, puedes tener un papel o un documento de texto con tus frases de contraseña, como el «Bienvenido a MuySeguridad» que hemos utilizado. Pero si apuntas también tus reglas, estás vendido. Éstas tienen que quedarse siempre -o deberían- en la cabeza.

Por último, ¿para qué es necesaria esta historia cuando casi todos los navegadores web modernos guardan e incluso sincronizan las contraseñas entre diferentes dispositivos? Evidentemente, estas técnicas no van dirigidas a todo el mundo (aunque pueden ser útiles en según qué situaciones). Pero no está de más conocerlas, ¿verdad?

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