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El 43 % de los españoles ha sufrido violencia digital en el último año, pero solo el 29 % sabe identificarla
El 43 % de los españoles ha sufrido al menos una forma de violencia digital en los últimos doce meses, pero solo el 29 % afirma comprender correctamente qué significa el término. Es el principal resultado para España del informe Invisible Control, elaborado por el centro de investigación de mercados de Kaspersky a partir de una encuesta a 7.600 personas en 19 países y cuya primera parte acaba de hacerse pública.
El estudio entiende por violencia digital (o abuso facilitado por la tecnología) cualquier comportamiento abusivo ejecutado o amplificado mediante smartphones, redes sociales o plataformas en línea: desde el acoso y la exclusión deliberada hasta la vigilancia no autorizada o la suplantación de identidad. Al integrarse en las comunicaciones cotidianas y no dejar evidencias físicas, buena parte de estas conductas se normalizan o pasan desapercibidas para quien las sufre.
La brecha entre ambas cifras es el dato central: casi la mitad de los encuestados en España ha vivido situaciones que el propio estudio clasifica como violencia digital, mientras que menos de un tercio sabría ponerle nombre. «Esta falta de claridad provoca que muchas experiencias no se identifiquen, no se denuncien y no reciban apoyo», explica Leonie Maria Tanczer, profesora de Ciencias de la Computación en el University College London y responsable de su laboratorio de género y tecnología, que ha participado en la investigación.
Tampoco se trata de incidentes aislados. A nivel global, cada persona afectada sufrió una media de 2,7 tipos distintos de comportamientos abusivos. En España, la manifestación más frecuente fueron las discusiones agresivas en chats de grupo, secciones de comentarios o foros (19 %), seguidas del bloqueo o la exclusión deliberada con intención de causar daño (16 %) y de la difusión de rumores o mentiras para distorsionar la imagen de alguien (14 %). En el extremo más grave, cerca del 7 % de los españoles encuestados declara haber sufrido acoso digital persistente y un 4 %, doxing: la publicación de información personal sin consentimiento.
Detrás de esas prácticas hay un mercado. El equipo Digital Footprint Intelligence de Kaspersky ha identificado en foros de la dark web servicios de doxing con precios entre 50 y 4.000 dólares, junto a la evolución constante del stalkerware, el software espía que se instala en el móvil de la víctima y permite monitorizar ubicación, mensajes, llamadas o historial de navegación sin que esta lo advierta. La compañía detectó más de 34.000 usuarios afectados por stalkerware entre 2024 y 2025 —127.000 en los últimos cinco años— e identificó 33 familias nuevas de este software en ese periodo, con casos en más de 160 países.
El informe es una lectura incómoda porque sitúa el problema fuera del perímetro habitual de la ciberseguridad: no hablamos de bandas organizadas ni de ransomware, sino de conductas entre personas que se conocen y de víctimas que en buena parte ni siquiera se reconocen como tales. Lo que el estudio no responde —y será lo interesante de las siguientes entregas— es qué peso tienen los cauces formales de denuncia frente a un fenómeno que hoy se gestiona, sobre todo, en privado.
Más información | Informe Invisible Control (Kaspersky)